Un “jugo inclusivo” beneficia a miles de familias en Uganda

Una empresaria ugandesa que desarrolló una cadena de producción de jugos, con beneficios directos para miles de familias en la agricultura y la agroindustria, ha sido doblemente premiada, por el gobierno de su país y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad).

Se trata de Julian Omalla, quien produce una de las bebidas más populares de Uganda, jugos que se venden bajo la marca Cheers (salud) y cuenta con una clientela leal estimada en cinco de los 44 millones de habitantes de este país.

En diciembre de 2020 la Unctad incluyó a Omalla en el grupo finalista del premio bienal Empretec, que otorga el organismo cada dos años a mujeres emprendedoras, y que en esa séptima edición fue a manos de la jordana Afnan Kamel Ali, creadora de una academia de tecnología que ha formado a más de 5000 jóvenes árabes.

Empretec, que funciona como un programa de capacitación, reconoce las contribuciones de mujeres empresarias inspiradoras, por su dedicación y éxitos al empoderar a otras mujeres a través de su negocio inclusivo.

Omalla también obtuvo una beca para participar en un programa formativo del Instituto Internacional para el Desarrollo de la Gestión en Lausana, Suiza.

Este año, Omalla recibió del gobierno ugandés 10 millones de dólares para construir una fábrica de jugos frescos, integrada a proyectos de agricultura sostenible que mejorarán los medios de vida de miles de campesinos, en su mayoría mujeres.

Cuatro millones de dólares son una subvención para construir la fábrica, y de los restantes seis millones, destinados a la adquisición de equipos, Omalla deberá reembolsar la mitad en un plazo de 10 años.

Conocida cariñosamente por sus seguidores y la prensa local como “Mama Cheers”, la fundadora y directora de Delight Uganda Limited, de 56 años, ya es una de las empresarias más destacadas de esta nación de África oriental.

Cuando fundó su empresa en 1996 no sabía mucho sobre cómo dirigir un negocio “pero Empretec me ayudó a desarrollar y ejecutar mi plan de crecimiento empresarial. La formación me ayudó a darme cuenta de que había nacido empresaria”, relató.

Equipada con conocimientos y tenacidad, Omalla hizo crecer la empresa desde cero hasta cubrir en su apogeo 60 por ciento del mercado de bebidas con sabor a fruta, con una línea de procesamiento que produce 12 000 litros por día.

Conseguir fondos fue una tarea ardua, ya que, como la mayoría de mujeres en Uganda, no disponía de las garantías requeridas por los bancos para financiar su empresa, por lo que recurrió a sus ahorros y a otros negocios, como criar aves de corral, producir piensos de maíz, un molino de harina y una panadería.

Hasta 2011, Cheers se produjo a base de concentrados de jugo importados, en parte debido a la dificultad de conseguir frutas frescas de alta calidad y cultivadas localmente, pero en ese año Omalla concretó un nuevo paso..

Adquirió 700 hectáreas de tierra para cultivar árboles frutales, como mangos, guayabas y cítricos, para producir jugo fresco, con un vivero de semillas para propagar materiales de plantación de frutas limpias.

También lanzó la organización de una cooperativa en el norteño distrito de Nwoya, que ya agrupa a 5000 fruticultores, quienes cultivan para Delight Uganda.

De ellos, 3750 son mujeres, y Omalla se aseguró de que cada una tuviese al menos un acre (0,4 hectáreas) de huerto frutal intercalado con cultivos estacionales de corto plazo para mejorar sus ingresos y sostenibilidad. Cada agricultora puede ganar hasta 1850 dólares por temporada con su parcela.

La comunidad donde opera su firma se ha beneficiado adicionalmente de mejores semillas de frutas y oleaginosas, mejores carreteras para acceder a los mercados, y del Delight Farm Institute, establecido por Omalla para la difusión de conocimientos sobre agricultura y agroindustria.

Los planes de la emprendedora incluyen ahora satisfacer la creciente demanda de frutas deshidratadas, especialmente de mangos, convertir su granja en un centro para el aprendizaje del cultivo de excelencia y aumentar el número de cultivadores externos asociados a su agroindustria.

Unir a 80 000 agricultores directos puede significar beneficios para 432 000 mujeres en los próximos tres años, según cálculos de Empretec. Omalla quiere, al tiempo que satisface la demanda local, emprender el camino de la exportación.

A-E/HM

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